IH+IA · Tecnología

Cuando la inteligencia artificial transforma información en conocimiento útil

Documentos corporativos que se transforman en formatos claros mediante inteligencia artificial guiada por una persona
La tecnología amplía nuestras posibilidades, pero la intención, el criterio y la responsabilidad siguen siendo humanos.

Recientemente me encontré con un desafío bastante común en el mundo corporativo: comunicar una serie de procedimientos internos y políticas que contenían muchas reglas, límites de valores, excepciones y detalles importantes.

La información estaba disponible. El problema era otro: ¿cómo lograr que fuera realmente comprendida?

Un documento puede estar técnicamente completo y, aun así, resultar difícil de consultar, recordar o aplicar. Cuando esto sucede, el reto ya no consiste solamente en producir información, sino en transformarla en conocimiento útil para las personas.

Fue entonces cuando decidí experimentar con NotebookLM, la herramienta de inteligencia artificial de Google que tenemos disponible en TOTVS.

A partir de los documentos originales, fue posible convertir contenidos extensos y densos en diferentes formatos: videos, podcasts, resúmenes visuales e infografías. La información no cambió, pero la experiencia de quien la recibe sí.

Lo que antes podía parecer pesado o difícil de asimilar se volvió más claro, dinámico y accesible.

La verdadera innovación no siempre consiste en crear algo completamente nuevo. A veces consiste en hacer comprensible aquello que ya existía.

Esta experiencia también me hizo pensar en algo que considero fundamental cuando hablamos de inteligencia artificial en las organizaciones.

La tecnología puede organizar, resumir, relacionar conceptos y adaptar una misma información a distintos formatos. Pero sigue siendo necesaria la inteligencia humana para decidir qué es importante, proporcionar contexto, revisar el resultado y garantizar que el contenido sea correcto.

La IA acelera el proceso. La persona le da intención, criterio y responsabilidad.

Por eso me gusta pensar en esta relación como IH+IA: primero viene la Inteligencia Humana, que identifica el problema y comprende las necesidades de las personas. Después entra la Inteligencia Artificial, ampliando nuestra capacidad de encontrar una solución.

La inteligencia artificial no sustituye nuestra responsabilidad de comunicar bien. Nos ofrece nuevas formas de hacerlo.

Otro aspecto importante de esta experiencia fue comprobar el valor de democratizar el acceso a estas herramientas. No basta con contratar una tecnología o ponerla a disposición de los colaboradores. Es necesario enseñar cómo utilizarla, compartir experiencias y crear un ambiente en el que las personas se sientan motivadas a experimentar.

En ese sentido, agradezco a TOTVS por facilitar el acceso a NotebookLM y a Bruno V. por la capacitación realizada en nuestra Universidade TOTVS. El entrenamiento fue esencial para comprender mejor las posibilidades de la herramienta y comenzar a aplicarla en situaciones reales del trabajo.

Todavía estamos aprendiendo lo que la inteligencia artificial puede hacer dentro de las empresas. Sin embargo, cada experiencia práctica confirma algo: su mayor valor aparece cuando deja de ser solamente una tecnología interesante y comienza a resolver problemas cotidianos.

En este caso, el problema no era la falta de información.

Era la distancia entre tener acceso a ella y conseguir comprenderla.

Y reducir esa distancia puede cambiar por completo la forma en que una organización aprende, se comunica y trabaja.

Publicado originalmente en LinkedIn.

Explorar este tema

Más en IH+IA