Incluir no es informar: es considerar

Según estudios, el 68% de los equipos fuera de la sede central sienten que sus opiniones no son tomadas en cuenta en las decisiones clave. Y aunque la intención no sea excluir, la distancia —geográfica, cultural o de negocio— muchas veces termina generando desconexión.

¿Cómo evitamos esto? ¿Cómo logramos que las operaciones fuera de la matriz no solo estén informadas, sino realmente incluidas? Aquí algunas acciones concretas que pueden marcar la diferencia:

  • Rotar los horarios de las reuniones estratégicas, para que distintos equipos puedan participar en vivo.
  • Grabar y traducir las sesiones clave para quienes no compartan el idioma dominante.
  • Usar herramientas colaborativas asincrónicas (Miro, Notion, Planner) para que todos puedan aportar, sin importar la zona horaria.
  • Incluir indicadores y logros de todas las regiones en los reportes globales, no solo los de la sede.
  • Reconocer y celebrar resultados locales, dándoles la misma visibilidad que a los de la matriz.

Sí, esto requiere esfuerzo. Coordinar zonas horarias, traducir documentos o adaptar procesos lleva tiempo. Pero el costo de no hacerlo —desmotivación, pérdida de talento, decisiones miopes— es mucho mayor.

Porque estar lejos físicamente no debería significar estar lejos de las decisiones. La inclusión comienza por reconocer las barreras y comprometerse a derribarlas con acciones concretas.

En tu próxima reunión, proyecto o reporte global… ¿estás dando espacio real a quienes no están en tu oficina? Pequeños ajustes pueden transformar el nivel de compromiso y los resultados de toda la organización.